Y DIOS CREÓ AL HOMBRE

La Creación era enorme y en penumbras, por lo que Dios dijo: “Hágase la luz”, y la luz se hizo. Vió Dios que la luz era Buena, y la separó de la oscuridad.
Lo mismo hizo, separando la tierra de las aguas.
Cuando Dios había terminado de crear todas las cosas del Universo, se dijo: “Hagamos al Hombre, a nuestra imagen y semejanza”, y creó al hombre, moldeando su cuerpo, empleando barro.
Hizo además un Paraíso, con toda clase de árboles y animales. Le encomendó al hombre que diera nombre a todo.
Fueron pasando los años, y todo era paz en el Paraíso.
Una tarde, Dios paseaba por el mismo, y encuentra al hombre durmiendo una siesta bajo un árbol.
Dios lo observa, y piensa:
“Hemos creado al Hombre, a nuestra imagen y semejanza”.
“No necesita vestirse, ni un techo, porque nunca tiene frío ni calor”
“No debe cobijarse, pues nunca hay tormentas”.
“No teme a los animales, porque todos lo obedecen”.
“No pasa hambre, porque tiene al alcance de su mano, toda clase de frutas deliciosas”.
“No envejece, y el tiempo no pasa para Él”.
“Hay demasiada Paz en el Paraíso”.
“El Hombre se aburre. Debemos darle alguna preocupación, algún problema que lo mantenga ocupado”
En tonces, Dios, se inclina sobre el Hombre, y le quita una Costilla.
Y DIOS, CREÓ A LA MUJER.

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