La NASA a punto de probar su propio OVNI

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La agencia espacial norteamericana ha desarrollado un nuevo prototipo denominado LDSD (Low-Density Supersonic Decelerator).

Tras años de trabajo, la agencia finalmente está lista para la primera prueba práctica de su nuevo sistema, el proyecto usa un nuevo paracaídas supersónico para detener la caída, además de un dispositivo similar a un platillo volador, que se infla rápidamente para desacelerar la caída del objeto.

Todo parte por la baja densidad de la atmósfera de Marte, correspondiente al 1% de la de la Tierra. Esto significa que tiene demasiado aire como para sólo usar cohetes en la caída, pero tampoco tiene suficiente como para confiar en la fricción del aire y en un paracaídas.

Hasta ahora se ha usado un sistema que mezcla un paracaídas con una grúa integrada en la carga. Ese fue el caso de Curiosity, que venía cayendo a 21.000 km/h cuando entró a Marte. La fricción de la atmósfera permitió que bajara a 1.400 km/h. Ahí fue donde se desplegó el paracaídas, de 15,5 metros de diámetro, para finalizar el proceso que requirió de una grúa que terminó con el rover posicionado en la superficie.

Las características del ambiente marciano no permitirían controlar la caída de un artefacto más grande, como por ejemplo, un “hábitat para humanos”, que sería más grande y pesado. Por ello, el proyecto LDSD usa dos estructuras diferentes para la tarea.pia18008ldsdcanister_0

Hasta ahora, el sistema incluye dos estructuras similares a un globo, llamados SIADs, con un tamaño de 6 metros de diámetro en el SIAD-R y 8 metros en el SIAD-E. Ambos están diseñados para inflarse a una velocidad de 4,280 km/h, permitiendo que la caída descienda hasta los 2,445 km/h. Al inflarse, los globos rodean el objeto por los lados, dándole más volumen.

Al bajar la velocidad, el nuevo paracaídas supersónico entra en acción, hasta finalmente llegar al punto en que la grúa puede actuar y finalizar el descenso.

La prueba será el 2 de junio en un área de misiles de la Marina de EE.UU. en Kauai, Hawái. En la prueba, el aparato, denominado desacelerador supersónico de baja densidad (LDSD), alcanzará los 55 km de altura y desarrollará velocidades 3,75 veces superiores a la del sonido.

La prueba del «platillo» sobre el océano Pacífico simulará la entrada, descenso y aterrizaje de una nave espacial a través de la atmósfera marciana. Durante el experimento, un gran disco parecido a un plato que lleva un desacelerador inflable con forma de tubo y un sistema de paracaídas será colocado a una altitud de 120.000 pies (37 kilómetros) por un globo gigante.

Después de ser liberados del globo, los cohetes levantarán el plato a 180.000 pies (55 km), mientras alcanza velocidades supersónicas. Viajando a 3,75 veces la velocidad del sonido, el desacelerador se inflará, frenando el vehículo, y luego un paracaídas se desplegará para llevarlo a la superficie del océano.

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En vivo a todo el mundo

El LDSD de la NASA lleva varias cámaras a bordo que grabarán varias partes seleccionadas de la prueba, incluyendo el ascenso impulsado por cohetes y el descenso. Será retransmitido en vivo por varias webs de la NASA (nasatv y nasajpl2).

Este vehículo para aterrizar en Marte sucede al complejo sistema de correas que utilizó el rover Curiosity para posarse sobre la superficie marciana en agosto de 2012. Por sus grandes dimensiones y la complejidad de su tecnología, la propia agencia espacial bautizó el proceso como «los 7 minutos de terror».

 

 

Aún no hay claridad sobre cuándo entraría en acción el nuevo método de aterrizaje. El próximo gran viaje de la NASA a Marte ocurrirá en 2020, cuando se envíe al rover sucesor de Curiosity. Si bien esa misión no requeriría el nuevo sistema para su llegada, sí podría necesitarlo la nave que irá a recuperar el robot para traer de vuelta a la Tierra las muestras que tome en el planeta rojo.

 

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