La compañera insolita.

Mario estaba admirado consigo mismo. Habian pasado ya mas de dos dias,sin que pensara en ella mas que una docena de veces.Era pdco en verdad. Dias enteros se sorprendio con el pensamiento dedicado a ella. A veces, en el lapso de una hora, tenia que desviar su atencion hacia cualquier cosa, para poder borrarla de su mente aunque sea por breves momentos. 
Ahora si. Ahora se estaba aclarando rapidamente su pensamiento. Al recordar, cada pequeño detalle se transformaba en una pieza clave que contribuia a terminar aquel complicado rompecabezas.
Mentalmente fue ajustando y haciendo corresponder pieza con pieza. hecho con hecho, accion con accion, para lograr al fin llegar a una decision.
Dentro de su cerebro, podia advertir con claridad la imagen de Victoria. ¿Victoria?. Ese era el nombre con el que la habia bautizado. En realidad, poco importaba el nombre. Lo que realmente omportaba, era la imagen que de ella se habia formado.
Nuevamente recordo, con fascinacion, sus grandes ojos negros. Su espalda lisa y suave, mostrando una curva perfecta.
Mucho tiempo transcurrio desde aquel primer encuentro. Todo fue casual. Ella aparecio un dia en su vida, en su pequeño e imtimo mundo, en un rapido y timido pantallazo.
Viendola otras veces, presto atencion a su desenvolvimiento perfecto. Vio la seguridad y armonia en cada uno de sus movimientos.
Su fascinacion fue incrementandose mas y mas. Cada vez que ella aparecia, descubria nuevas e inquietantes (para el) virtudes.
Una vez, un dia que luego seria muy especial, creyo advertir una especie de agradecimiento en su mirada. Su boca se abrio una y otra vez, aunque sin emitir sonido alguno. Mario lo interpreta como un intento fallido de dar las gracias.
El sabia que esto era imposible, pues desde el primer encuentro, supo que nunca podrian hablarse.
De todas maneras, para Mario, este fue el dia en el que creyo que sus sentimientos eran correspondidos.
Solamente una cosa lo desconcertaba. No lograba descubrir, en las fugaces apariciones de Victoria, un patron logico de comportamiento. Algo que le mostrara el porque de ellas.
Mario sabia que Victoria no tenia las facultades mentales alteradas, y que ni siquiera era retrasada. Todo lo contrario: era inteligente.
Varias veces, se encontraron por la noche, algunas pocas, de dia. Todas sus apariciones fueron inesperadas y sorpresivas. Mario nunca pudo anticiparlas.
Victoria, por su parte, al verlo por primera vez, huyo despavorida. Luego, al repetirse los encuentros, poco a poco, notando la actitud tranquila de Mario, fue tomandole confianza.
De su primera aparicion, breve y timida, paso lentamente a una confianza casi absoluta.
Al principio, fue un intercambio de miradas. Despues, con gestos lentos y tranquilizadores, Mario consiguio que ella lo aceptara.
En cada nuevo encuentro, Mario fue sumando acciones de acercamiento, con la aparente complacencia por parte de ella.
Al pasar el tiempo, Mario fue ensayando largos y estudiados monologos, que Victoria escuchaba inmovil y fascinada.
Cuando el tema parecia interesarle, permanecia sentada o recostada, escuchando con atencion, mientras su mirada no se perdia detalle de los gestos de Mario.
Otras veces, en cambio, al no interesarle el tema, sin ninguna diplomacia, le daba la espalda, y se ponia a comer tranquilamente. Cuando estaba satisfecha, se retiraba presurosa, casi sin mirarlo.
Pero un dia, el corazon de Mario casi se detiene. Con horror cree descubrir que Victoria esta embarazada. No esta seguro. En cada nuevo encuentro, febrilmente, dirige su atencion y miradas hacia el vientre de ella. Puede ser que si. Puede ser que no.
De pronto ella desaparece por un par de dias. Al volver a verla, la nota sospechosamente flaca. Los pensamientos de Mario, se desatan en un torbellino con rafagas de furia, y brisas de dulzura.
Ni una palabra sale de su boca. Por parte de ella, ningun gesto, ninguna explicacion.
Todo se sucede como en camara lenta.
Mario sabe, y Victoria sabiendo que el sabe.
Todo parece un calidoscopico sueño. escenas que se superponen, y giran rapidamente en un mundo irreal.
Mario comprende, al fin, que su entusiasmo con Victoria, fue creciendo en forma ilogica y desmedida. En su mente, llego a recrear imagenes y situaciones, que, ahora analizandolas friamente, hasta resultaban ridiculs.
Una vez, penso en abalanzarse sobre ella, asirla con la mano, y acariciarla suavemente, pero rapidamente lo desecho. Si ella le tomaba desconfianza nuevamente, volverian al principio.
Ideas encontradas se formaban continuamente en su cabeza. Paso por casi todos los estados emocionales conscientes e inconscientes. Tanto le brotaban oleadas de ternura y amor, como descargas de una ira arrolladora.
Mario tuvo momentos en los que sintio afecto por Victoria, otros, en los que sintio odio y repugnancia.
La conducta habitual de Victoria, posibilito que nada perturbara la relacion que ambos tenian.
Pero algo habia cambiado en Mario. El tiempo transcurrido, su agotamiento creciente, o las largas noches en vela, lo fueron volcando a la realidad.
Su mente enfermiza, que se habia llenado de mil y una ideas, empezo a despertar.
Su mirada, ahora objetiva, recorre cada uno de los infimos detalles de su pequeña celda.
Habia sido la soledad. La soledad, que se adueño de su mente, y de todo su ser.
Años y años encerrado en aquel minusculo espacio, llevaron a su cerebro, a crear algo en que creer y distraer.
Su liberacion se acercaba. Su cerebro hizo sonar una campana de alarma, y la realidad lo invade, hasta casi desbordarlo.
El tiempo, la soledad de su celda y encierro, llevaron a Mario a ocuparse de algo tan comun.
Porque Victoria, al fin y al cabo, era solo eso: una cucaracha.

Dan Costas

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