El inventor de la radio

teslapic2Nikola Tesla (1856-1943) fue un croata que dejó su país natal a los 16 años de edad. La mayor parte de su vida y de su carrera científica -50 años- la pasó en Estados Unidos.

Su genio prodigioso fue el responsable de miles de inventos, incluyendo la corriente eléctrica alterna, que se utiliza en todo el mundo. Este invento ha sido comparado con la invención de la rueda, debido a su impacto en todo el mundo.

Tesla inventó la radio en Europa en 1893 y la patentó en los Estados Unidos el 2 de septiembre de 1897. La patente le fue concedida el 20 de marzo de 1900 y fue la segunda patente de Tesla sobre la radio. La primera fue otorgada en 1898. La patente de Tesla sobre la radio fue muy disputada por la compañía formada por Guglielmo Marconi, quien fue el primero en emitir su voz por radio en 1895. La patente de Marconi fue presentada el 10 de noviembre de 1900, y fue rechazada como duplicado de la de Tesla

 

El guardián del rayo

Durante el año 1898, Tesla demostró en pleno Madison
Square Garden un prototipo de barco no tripulado
guiado a control remoto. Era tal el futurismo del
modelo, que el sistema de comando inalámbrico incluía
un método de guía por medio de la voz, el cual fue
experimentado por una cantidad importante de
espectadores que acudió a la presentación.

Entonces se produjo un extraño incidente que marcó su
éxodo desde Colorado Springs. Un experimento de
transmisión de energía hizo volar a todos los
generadores de la compañía de electricidad y sus
dueños, enfurecidos con el inventor, se negaron a
continuar dándole electricidad.

Además, las quejas de los vecinos de la ciudad se
habían multiplicado a raíz de denuncias por extraños
sucesos, como la aparición de extrañas bolas luminosas
sobre el laboratorio, lámparas eléctricas que
explotaban espontáneamente y chispas que salían de las
calles de la ciudad cada vez que sus habitantes
corrían para cruzarlas.

Muchos creyeron que se trataba de las consecuencias de
los experimentos de Tesla para transmitir electricidad
a través de la tierra, lo que habría provocado que el
terreno de Colorado Springs se encontrase cargado de
extremos niveles de magnetismo.

Todo esto, sumado a los problemas financieros cada vez
mayores, le hicieron recurrir en el año 1900 al
multimillonario J. P. Morgan. Tesla le vendió un
proyecto para crear un sistema de transmisión de datos
a distancia y sin cables que abarcaría todo el
planeta. Morgan, que vio la posibilidad de acceder a
un virtual monopolio del sistema de comunicaciones, le
dio 150.000 dólares para desarrollar sus inventos y un
predio en Long Island donde instaló el laboratorio de
Wardenclyffe.

Una serie de accidentes le dio fama de mala suerte al
nuevo laboratorio. Para peor, el entusiasmo de Morgan
iba en disminución ante la falta de resultados
concretos para exhibir. La gota que colmó el vaso fue
la conversación que tuvo una noche Tesla con el
millonario; el inventor, quizás con algunas copas de
más, le confesó que el plan de transmisión de
comunicaciones era en realidad un proyecto para
transmitir electricidad sin costo a los hogares
norteamericanos.

Al día siguiente Morgan cortó todo apoyo a Tesla y
éste se vio obligado a buscar nuevos inversores. Ésta
fue la última oportunidad que tuvo para demostrar que
era capaz de hacer realidad el proyecto de
electricidad gratuita y sin límites.

Los inversores se negaron a apoyar a Tesla debido a la
mala prensa que venía teniendo desde hacia algunos
años. Desde que comentó a un grupo de periodistas que
en su laboratorio de Colorado Springs había logrado
captar señales de radio provenientes de un lugar en el
espacio que probablemente fuera el planeta Marte, los
reporteros comenzaron a calificarlo como un científico
excéntrico y loco demasiado predispuesto a la
fantasía.

En otra oportunidad dijo poseer un rayo capaz de crear
ondas de frecuencia capaces de “partir a la tierra en
dos como si se tratase de una manzana”
Los dueños de las empresas que siempre lo habían
escuchado, vieron en él un peligroso visionario capaz
de entregar energía gratuita a todos los ciudadanos,
poco a poco comenzaron a darle también la espalda.
Otros, que tomaron partido a favor de Edison en su
lucha contra el inventor serbio, se sumaron a la larga
fila de personas dispuestas a opinar que se trataba de
un personaje cercano a la locura y el desvarío.

Pasó el tiempo y Tesla debió recurrir al gobierno para
tratar de financiar sus ideas. Basándose en los
experimentos de la “bobina de Tesla”, presentó un
proyecto para construir un artefacto capaz de lanzar
un rayo electromagnético a miles de millas de
distancia “capaz de derribar aviones a 400 kilómetros
de distancia”. Corrían entonces los primeros años de
la primera guerra mundial y Tesla vio entonces la
oportunidad de sumarse al esfuerzo de rearme de los
Estados Unidos. También presentó una serie de planos
para construir lanchas torpederas a control remoto,
asegurando que de haber contado con ellas, durante la
guerra contra España, Estados Unidos hubiera ganado la
guerra en solo una tarde sin perder un solo hombre en
la contienda.

Las propuestas de Tesla fueron ignoradas y entonces el
inventor recibió un pedido de la Armada Alemana para
desarrollar un nuevo sistema de propulsión eléctrico,
que se supone fue la base para el desarrollo de los
motores que utilizaron luego los alemanes en sus
submarinos durante la segunda guerra mundial.
Pero el ingreso de Estados Unidos en la guerra y le
peligro de ser acusado de traición hizo que Tesla
cortar su relación con los alemanes.

Por medio de una carta, se dirigió al entonces
presidente Wilson revelando poseer un rayo capaz de
destruir grandes extensiones de tierra. Denominó a su
invento “el rayo de la muerte”. De acuerdo con su
carta, ya había logrado resultados concretos que
demostraban el enorme poder destructivo de su arma y
ponía como condición para su entrega que fuera
utilizado solamente con fines defensivos. Reveló,
además, que durante 1908, mientras su amigo Robert
Peary intentaba llegar al Polo Norte, envió uno de sus
rayos para que cayera al oeste de donde este se
encontraba. De acuerdo con los registros que obran en
la Fundación Tesla, envió un críptico telegrama a
Peary en el que le anunciaba que recibiría una
inequívoca señal de Tesla mientras se encontraba de
camino al Polo.

Peary volvió sin haber percibido nada anormal. Pero el
mismo día que Peary conquistaba el Polo, una
devastadora y todavía inexplicada explosión sacudió a
la zona de Tunguska, en Siberia, Rusia. Cerca de 3.000
kilómetros cuadrados de bosque fueron barridos por una
explosión que se calcula tuvo el poder equivalente a
una bomba atómica de 50 megatones. Nunca se dio una
explicación convincente al suceso, ya que jamás se
encontraron restos de algún meteorito, cráter u otro
factor capaz de explicar semejante devastación. La
explosión subsiguiente fue oída a 620 millas de
distancia del lugar.

En su carta al presidente, Tesla sugería que su rayo
había sido el culpable de esa explosión y, debido a
errores en sus cálculos, el estallido se había
producido en una zona alejada de sus planes. Escribió
que el enterarse del peligro que encerraba su invento,
decidió desarmar la maquina hasta que estuviesen dadas
las condiciones para que sea debidamente comprendida,
pero que, debido al estado desbocado de la guerra, se
ofrecía a rearmar para recuperar el equilibrio
mundial.

La carta fue recibida por un secretario de la
presidencia y nunca llegó a su destino. Más tarde
Tesla hizo un nuevo intento y sobre el final de la
guerra propuso un haz de ondas electromagnéticas para
detectar aviones y submarinos a distancia, pero su
eterno competidor, Thomas Edison, recomendó desechar
la idea por inviable. Años más tarde los británicos
desarrollaron el sistema y lo denominaron radar, el
que, luego, fue adaptado para operar en las
profundidades y sirvió para desarrollar los sonares
modernos.

Condenado a ser tratado como un marginal de las
ciencias, Tesla acabó sus años amargado y tratando de
subvencionar sus experimentos con lo poco que recibía
de múltiples patentes desarrolladas a lo largo de su
prolífica carrera. Pero la suma de la envidia y las
burlas le impidieron recuperar el prestigio y el
respeto de los que gozó al principio de sus días.

En un último intento por aportar con sus inventos a la
humanidad, envió reproducciones de los planos de su
“rayo de la muerte” a los gobiernos de Estados Unidos,
Francia, Rusia y del Reino Unido, con la idea que con
semejante poder destructivo en manos de todas las
potencias se lograría un equilibrio capaz de traer una
nueva época de prosperidad y paz a la humanidad.

Enfermo debido a su continua exposición a intensos
campos electromagnéticos, Tesla murió durante 1943
tratando en vano de aportar con sus ideas al esfuerzo
norteamericano para derrotar la maquinaria bélica del
eje.

A modo de reconocimiento final a su carrera, ese mismo
año, la Corte Suprema de los Estados Unidos falló a
favor de Tesla al indicar que las patentes presentadas
por el serbio eran décadas anteriores a las de Marconi
y contenían todos los principios teóricos necesarios
para desarrollar la radio

Al día siguiente a su muerte todas sus notas y los
aparatos de sus laboratorios fueron retirados por
agentes del gobierno y hasta la fecha continúan
protegidos por el secreto de estado.

Noticias recientes indican que ninguna de las
potencias que recibieron los planos del “rayo de la
muerte” dejó de tomar en serio al invento de Tesla.

Estados Unidos fue el primer país en presentar en
público un rayo acelerador de partículas (principio
desarrollado por Tesla en la década de 1920) como
parte de su esfuerzo por crear un sistema de defensa
antimisiles basado en el espacio durante la década de
1980/90.

Además, a través del proyecto HAARP ese país estudia
la posibilidad de calentar ciertas áreas de la
atmósfera a fin lograr un control climático sobre
algunas áreas del planeta. Este proyecto está
íntegramente basado en los experimentos de Tesla para
transmitir energía a distancia.

Rusia pareciera poseer un rayo electromagnético cuyos
efectos son muy similares a los que Tesla describe que
puede provocar su rayo. En 1987, el líder de la
ultraderecha ruso, Valentín Shirinovsky, amenazó a
occidente con utilizar “el rayo de la muerte” capaz de
destruir todas las fuerzas de la OTAN que operaban
contra serbia durante la crisis de los Balcanes.
Fuentes de la inteligencia occidental se apresuraron a
desmentir que existiera un arma semejante, pero la
prensa rusa dio a conocer algunos documentos que
revelaban que la ex Unión Soviética poseía ese rayo
desde la década del cincuenta.

La ironía del destino quiso que el ruso amenazar con
usar por primera vez el arma en la tierra que vio
nacer a su mentor.

China y la India también estarían recorriendo un
camino similar en sus investigaciones sobre
aceleración de partículas, y se dice que con el debido
desarrollo, podría convertirse en un eficaz método
antimisiles al alcance de cualquier potencia media del
planeta.

El tiempo pasó y Tesla poco a poco comienza a ser
reconocido como uno de los mayores inventores de la
época moderna, un poco tarde quizás para alguien que
planteó la utopía de utilizar la energía como un
método para alcanzar un mayor grado de bienestar y
equidad en la humanidad.

Su pelea con Edison y sus intentos por pasar por
encima de las reglas del capitalismo mercantilista le
valieron el oprobio de los empresarios y la ignorancia
activa de los funcionarios del país que adoptó como
suyo en 1891.

Su doble condición de extranjero y utópico del futuro
lo relegaron a un lugar de olvido.

Hoy, un grupo cada vez mayor de gente indaga sobre la
vida y obra de este genio incomprendido, cuyo mayor
mérito fue conjugar el conocimiento con la
sensibilidad hacia la humanidad.

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1 Comment

  1. Tecora

    30/05/2014 at 5:15 pm

    Quiero felicitarlos por su canal y su piagna web.. y su canal en linea es todo un exito al mismo tiempo me gustaria conocer chicas en el Progreso.. ya que soy extranjero y no tengo muchas amistades en dicho lugar . soy consultor de una empresa en progreso y estoy viajando cada 15 dias.. gracias.. si pueden brindar mi telefono para recibir mensajes de chicas 95590281.. gracias

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