El hombre que salio de la nada

Año 2.007: La empleada, salió como todos los días, para tirar la basura del comedor en el que

 

trabaja. Estaba en eso, cuando le pareció escuchar algo. Prestando atención, distingue que se trata de lastimeros quejidos.

Rodeando el volquete de la basura, descubre el cuerpo desnudo de un hombre muy lastimado, y con evidentes signos de estar muy golpeado y herido.

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Este es el verdadero comienzo de la historia.

Benjaman, como dijo llamarse, parecía no existir. Fué llevado a asistencia médica, y comenzaron las averiguaciones.

No sabía por qué ni como llegó allí. No sabía quién lo atacó, ni cuando.

No recordaba absolutamente nada de su vida anterior al incidente.

Las autoridades tomaron el caso en sus manos, y comenzó la investigación.

La búsqueda de testigos, no arrojó ningún resultado.

Se pusieron avisos en periódicos y distintas publicaciones, también con resultados negativos.

 

No apareció nadie que lo conociera anteriormente.

Su fotografía apareció muchas veces por todos lados, buscando parientes, vecinos, compañeros de trabajo, o cualquier persona que lo hubiera tratado. Nada. Ninguna respuesta.

Estuvo durante meses en evaluación médica y psiquiátrica, hasta que se le diagnosticó amnesia retrógrada.

Las autoridades buscaron intensamente la forma de identificarlo sin que pudieran encontrar ningun tipo de información sobre él o sobre su existencia anterior y por lo tanto, Benjaman se convirtió en una persona que no existía en los Estados Unidos. Benjaman, adoptó ese nombre, porque decía que eso era lo único que recordaba con alguna seguridad. Como apellido, adopta “Kyle”, que era el nombre del comedor que arrojaba la basura donde fué hallado.

Sin un número de seguro social ni una identificación válida, su vida estaba empezando a ser aún más complicada.

Hicieron de todo: Huellas digitales, pruebas de ADN, apariciones en todo tipo de programas nacionales e internacionales de noticias, etc. Nada de eso resultó, ni ayudó a descubrir quién realmente era Benjaman.

Pasaba el tiempo y nada, ningún resultado, se empezaron a olvidar de su caso.

Sin el dichoso número de seguro social, el señor Kyle no podía conseguir trabajo, y ni siquiera ser aceptado en un refugio. Debido a que pensaban que ya tenía un número de seguro social, las autoridades se negaron a emitir uno nuevo.

En 2010, tres años después de su aparición, un estudiante de la escuela de cine de la Florida State University, John Wikstrom, descubrió la historia de Benjaman que había ido a vivir a Jacksonville, Florida. Solía dormir en un parque y no tenía ninguna esperanza de futuro. Pero con la ayuda del joven cineasta, creador de un documental conmovedor sobre la historia, fué capaz de hacer conocer al mundo acerca de su situación.

A partir de esa época, las cosas comenzaron a cambiar un poco …

Benjaman estaba de vuelta en los medios de comunicación y a través de la insistencia y esfuerzos de un conductor de un noticiero, su historia llegó a los senadores y representantes en el Congreso, quienes dijeron que el Gobierno debía responder y resolver el problema de la identidad. Así es como un documento de identidad emitido en Florida, estableció su nueva identidad y existencia a nivel estatal. Un propietario de un restaurante ofreció un trabajo y otro buen samaritano ofreció un cobertizo con buenas instalaciones a Benjaman para que viviera, para que ya no tuviera que vivir en un parque. La vida de Benjaman había cambiado por completo debido a John Wikstrom y su documental, pero aún queda algo sin resolver: aún necesita un número de seguro social.

Incluso hay una petición en línea que necesita 25,000 firmas para que la Casa Blanca responda

 

Actualmente hay más de 12.000 firmas, aunque ya venció la fecha límite establecida.

Mientras tanto, después de ver la proyección del documental de Benjaman en un festival de cine, el artista Miguel Endara, decidió utilizar sus propias habilidades para llamar la atención de esta historia increíble, y recaudar fondos para ayudar a la causa de los documentos para Benjaman. Luego, pasó 138 horas creando su retrato con 2 millones de puntos con una pluma estilográfica. Eso es un promedio de 4.25 puntos por segundo, y la obra de arte completa es simplemente inspiradora. Ahora, él está vendiendo copias de este retrato de Benjaman Kyle por 1,000 pesos y la mitad de los fondos se destina a ayudar a la causa.

Pese a todos los esfuerzos, Benjaman Kyle, sigue siendo un “Hombre que salió de la nada”.

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